(Recomiendo escuchar Vas a bailar de Ciro y los persas♥)
ME DUELE. La ciudad me duele. No es un dolor
físico, no es una puntada en el pecho ni un dolor de cabeza muy fuerte, no. Es
una tristeza que nace desde adentro, que aparece cuando estoy contenta y
oscurece tenuemente la visión de todas las cosas, sin importar lo que esté
pasando o con quien, aparece en forma de un comentario inoportuno queriendo
convertirse en un piropo incomodo sin previo pedido, de una situación cotidiana
en la gran jungla de cemento; o simplemente en forma de algún vago recuerdo
donde mi corazón se sentía libre corriendo por el Cerro Amigo, nadando en el
lago Epuyen o acostado en el medio de la plaza Evita con el gran Piltriquitron
luciéndose (pareciera) exclusivamente para mí.
A veces el recuerdo de un pasado feliz
perteneciente a esta selva que nunca duerme logra calmar mi cabeza, y entiendo
que mas allá de todo cuestionamiento e imperfecciones que puedo encontrar muy
fácilmente, este también es mi lugar, mi hábitat.
En esta parte empieza una contradicción con lo
anterior, que no va a ser corregida ortográfica ni gramaticalmente porque
simplemente pienso escribir lo que me nazca del corazón, pienso dejarlo ser y
expresarse libremente.
Aunque esta es mi tierra porque acá esta
anclada mi cabeza y mi historia; puedo comprender que mi corazón busque divagar
por el mundo, porque soy parte de todas partes, como corre por mi historia, por
la sangre de mis ancestros, dejando su tierra natal y yendo a una tierra mejor,
a la gran tierra prometida de paz y prosperidad llamada Buenos Aires, una fabrica
de sueños insulsos y vacíos que nunca llegan a cumplirse por el gran
remordimiento que abunda en los corazones de sus habitante. ¡Ay, si solo
pudieran apreciar la belleza de esta tierra y aprender a vivir en paz con ella!
Así como sus corazones no pueden entender la maravilla de su lugar, el mio no
puede aprender a ser feliz completamente estando acá, no puede no detectar la
mala onda y las pocas expectativas, las prácticamente nulas ganas de soñar en
grande, y la conformidad de las personas, que siempre están apuntadas a una
jerarquía mas alta, como si todos sus problemas pudieran ser solucionados
ÚNICAMENTE por un ser sentado en su silla presidencial, que no para de agradecer
al gran pueblo argentino por haberle otorgado ese lugar, que te habla A VOS, como persona,
cuando para el sos simplemente un numero mas entre el montón .
No, mi corazón no puede ser ciego ante estas
diferencias, no puede pensar que es lo mismo si alguien te mira a los ojos
constantemente o si ni siquiera hace contacto visual mientras te habla; no
entiende todavía como puede caminar sola a las 8 de la noche ser un peligro, y
si algo pasa ser una la culpable por no
haberlo prevenido. No puede mi corazón ser indiferente ante el desprecio social
a la vida que se respira y, personalmente creo que es mucho peor, se contagia.
Porque siendo sincera, de tanto escuchar que la vida te golpea a mas no poder,
que la actualidad es imposible de sobrellevar, que los locales no dejan de
cerrar, que cada vez son mas las personas que están en disconformidad con el
presente que ellos mismos crearon, que te hacen cuestionarte en tuyo también, y
es muy raro no encontrarle un que otro rayón al borrador que tanto habías
soñado y planificado para tu (en ese momento) futuro.
Así es la ciudad, te da un lienzo para que puedas
expresarte libremente dibujando y corrigiendo las veces y de la manera que
quieras tus sueños, te da una tierra soñada (porque realmente, mi ciudad lo
es), y te hace firmar un contrato, un contrato extenso sobre adaptación social,
donde no hay explicaciones ante los artículos planteados (es cuestión de
vivirlo y entender lo que decía). Ah, y
un plus, aprender a convivir constantemente con los sueños frustrados de los
demás, que pareciera que buscan hacerte fracasar también en los tuyos, que
olvidaron la importancia de cuidar lo que uno ama, que ya no recuerdan a la
tierra como madre sino como fuente de trabajo, creyendo que todo lo que nuestra
madre les brinda incondicionalmente es por mérito propio para ser explotado, y
no como una obra de amor.
Pero no crean que son todas las personas así,
claro que no. Mientras escribo esto pienso en todas las luces que aparecieron
en mi vida a lo largo de 20 años, y no puedo estar más orgullosa y agradecida
por su paso en mi camino, por su enseñanza, su paciencia y entendimiento. Son
esas personas que hacen que todo este cuestionamiento pierda un poco de
sentido, porque aunque con muchas no compartamos el lugar de residencia, si
compartimos el amor a la tierra, al lugar de donde salimos y donde
pertenecemos, son con quienes comprendimos que uno no pertenece al lugar
político de donde es, sino de todos los lugares donde el corazón es plenamente
feliz, donde el alma, el cuerpo, el corazón y la tierra se unen y uno siente
una fusión realmente inexplicable, simplemente les puedo decir que hay algo que
te dice que sos de ahí, que ese lugar es para vos y que vos sos para ese lugar
(ACLARACIÓN IMPORTANTISIMA: sentir esto no implica que vayas a vivir a ese
lugar físico, porque es algo mágico que pasa en muchísimos lugares y depende
del estado de tu espíritu y tu corazón en ESE momento).
