sábado, 20 de mayo de 2017

♥ A todos mis compañeros de camino (G R A C I A S) ♥


¿Alguna vez les pasó de ir a algún lado y sentir que estaba lleno de magia? Como si algo en ese lugar les hiciera bien, como si los curara un poco, pero no una herida física, sino una herida del alma.
Tuve la fortuna de viajar a lugares increíbles, llenos de una energía única, y una belleza inigualable, realmente alejados de todo, donde pude sentir mi alma completamente en paz. Pero también pude experimentar ese alivio en la ciudad, donde nos invade constantemente el ruido, la impaciencia, el encierro en uno mimo y muchas veces el olvido del valor de la otra persona. Por esto mismo me puse a pensar y llegué a la conclusión más obvia que encontré: no es el lugar lo que nos produce serenidad o lo que nos genera un alivio completo, no es el lugar lo que está lleno de magia, sino que son las personas con las que los compartimos, son los seres que nos acompañan en ese camino hasta encontrar paz, incluso muchas veces sin buscarla. No importa el camino que elijas, puede llenarte de felicidad si lo recorres con las personas correctas.
 Tuve el privilegio de encontrarme con gente especial, llena de luz propia, muy fuerte y muy sincera, que se distingue por tener esa magia (su magia), que aparece y da vuelta toda situación, que llega como un remolino que se lleva las tristezas y te llena de su paz.
 Tuve el agrado de encontrarme con gente que es poesía, realmente lo es y no lo sabe. ¿Cómo puede alguien no darse cuenta del bien que le hace al otro? ¿Cómo puede alguien dejarse vencer por el miedo y no decirle a los demás lo que le generan y el bien que les hace su existencia? Todas estas preguntas suelen aparecer ahora, cuando es tarde, cuando nos damos cuenta que dejamos pasar las situaciones por no animarnos a sincerarnos con el otro, incluso porque a veces ni siquiera lo estamos con nosotros mismos, y damos por hecho muchas cosas, callando sentimientos asumiendo que el otro ya lo sabe o que no necesita escucharlo. Pero ahora, hablando enserio y con el corazón completamente abierto, ¿a quién no le agradaría saber que ayudó a alguien a ser completamente feliz, a sentirse en paz aunque sea por un momento? Y no lo digo como un logro propio, sino como una felicidad plena de compartir con el otro su encuentro con su propia esencia.
 Durante mucho tiempo quise volver a esos lugares, esperando sentirme igual, convencida de que ese sentimiento iba a volver a florecer como la primera vez. Hoy entiendo que no es cuestión de volver al mismo lugar, así no funciona la vida, no va a haber una fuente a la que vayamos cuando sintamos que realmente no podemos más, que ésta mochila pesa y mucho, y que estamos a punto de largarla; y mágicamente la energía de ese lugar nos va a aliviar. Los que realmente nos alivian son las personas que nos ayudan y nos impulsan a llegar a esos lugares que tanto deseamos, son esos compañeros que nos empujan desde atrás cuando no podemos seguir avanzando, y abrazan fuerte cuando el invierno parece nunca terminar. Por eso es que no importa el lugar, si tenés (como yo) la fortuna de cruzarte en la vida con poesía disfrazada de gente, vayas donde vayas vas a encontrar tu esencia, tu YO más puro y te juro que no hay nada más hermoso que compartir el camino con personas así. Si las tenés, cuídalas y haceles saber el verdadero valor que tienen.


 A todos los que me ayudaron a dar cada paso y nunca me animé a decírselos: ¡¡¡¡GRACIAS!!!! ♥