domingo, 29 de septiembre de 2019

CUANDO NO TE DIGO QUE TE AMO

A veces no sé qué decirte, no se poner en palabras lo que me pasa, lo que generas en mí, como revolves y logras destruir la coraza que tanto tiempo me llevo construir, y que por momentos me cuesta soltar.
No me acostumbré tan fácil a decirte que te amo, pero sí lo incorporé a mis sentimientos frecuentes, aunque de manera involuntaria (osea, es ilógico no sentir todo el tiempo que te amo), y eso le saca, a mi parecer, un poco de chispa; pero ahí nomás enseguida aparece una fuerza que no había tenido en cuenta, que es la manera pura y sincera en la que descubro que te amo, y que percibo lo mismo de vos; y ahí sí no hay con que darle, quedo totalmente maravillada, no lo puedo caretear, es una felicidad inmensa que nace en el corazón y contagia a todo mi ser, que se expresa feliz de poder amarte puramente y recibir un amor sincero de tu parte.
Si no te digo todo el tiempo que te amo ¡No te asustes! No es que no lo sienta, obvio que no, es simplemente que amarte se volvió una parte de mí, y no como una rutina o una obligación, muy lejos de eso, amarte se volvió una extensión del corazón, de la cabeza, de los ojos, de la boca, de las manos y los pies, del pelo y hasta de la nariz. La admiración, el respeto y el amor que generas en mí se extendió por todo el cuerpo, e incluso se me hace difícil poder decirte bien en que parte se quedó, porque vive mutando de lugares, por ejemplo, hay veces que te extraño con las manos, como cuando se siente la falta de tu abrazo o de poder tocarte; otras los pies extrañan entrelazarse con los tuyos, otras veces con la nariz, como cuando voy andando en bici y siento tu olor, aunque no me haya cruzado con nadie, te juro que lo siento y lo amo. 
No te lo digo porque muchas veces vamos, cada uno en sus cosas, a mil, pero en el momento que freno, sos el primer pensamiento que aparece, y el único que se queda aunque aparezcan un millón más, en primer lugar.
No te lo digo porque hay veces que hasta me cuesta asimilarlo, me cuesta entender este torbellino de sentimientos que no logro identificar uno por uno, y que solo dejo que sean, porque AMO sentir bien fuerte un montón de cosas lindas por vos, aunque no sepa bien que son, solo que se sienten bien, porque así lo siento, siento que se siente bien quererte.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Intangibles

 Nunca fui de esas personas que viven la vida atrás de cosas materiales, no me interesan en lo más mínimo y mientras más cosas obtengo, más vacía me siento.
 Nunca busqué el amor de nadie, siempre tuve en claro que el amor se construye cuando ambas partes buscan hacerlo, 
 Siempre traté de seguir firme a mis valores, aceptando sobre todas las cosas la libertad de cada persona para elegir qué hacer y qué sentir. Ésto me ayudó mucho a sobrellevar el rechazo de algunas personas sin entender el porqué.

 Desde chica mi familia siempre priorizó para conmigo el afecto, respeto y confort. Siempre tuve lo que necesitaba y lo que quería, jamás me faltó nada. Quizás fue ésta satisfacción de bienes materiales lo que me ayudó a profundizar y poder priorizar lo que realmente necesito, que sigo haciendo constantemente hasta el día de hoy, y que no consiste en lo más mínimo de cosas tangibles.
 A los 3 años me levantaba a las 8, desayunábamos con papá y de ahí íbamos caminando a la carni, donde estaba toda la mañana con mis abuelos y papá. A la noche volvíamos a casa y hacíamos la comida los dos, a veces comíamos solos y nos íbamos a dormir. Los fines de semana dormía en la casa de la iaia, cosa que amaba con todo mi ser porque podía dormir hasta la hora que quería, y nos quedabamos hablando acostadas todo el día, o jugábamos con la titi. 
 Siempre me sentí muy amada y siempre fui muy feliz, no puedo reprochar absolutamente nada y no tengo más que palabras de agradecimiento total a mí familia. Pero había un factor fundamental que no aparecía, que no estaba o no encontraba esa dulzura con la que todos hablaban, y era mamá.
 Mientras iba creciendo, muchas veces tomaba el papel del padre que pone los castigos, haciendo que cuando nos veamos, el reencuentro sea un reproche, y que a mí me sigue tocando el corazón; porque ese ES el reencuentro que más espero en el día.
 Mamá trabajaba y estudiaba, buscaba crecer y ser eficiente, además de buena esposa y mamá. Se puso a los hombros un peso que no podía conllevar todo sin soltar algo. Y muchas veces pensé que eligió soltarme a mí, confiando que había otras personas para cuidarme, sin pensar, quizás, que ese papel era solo para ella, que le guardé ese puesto que sólo quería que ocupe ella, y no recibir su respuesta generó una inseguridad que marcó por completo todas las relaciones de mi vida. 

 Yo sólo quería estar con mi mamá, pero ella no parecía querer estar conmigo. 

 Hoy no puedo seguir escribiendo porque el corazón no lo aguanta, es muy difícil hablar de todo ésto como algo lejano cuando es una cotidianeidad. Agradezco desde el alma a todas las personas que brindaron siempre su amor y cariño, enserio les debo a ustedes que mí infancia haya sido tan feliz!!! Pero espero entiendan que ésta nena sólo quería una mamá con quién jugar, que no priorice a otros niños sino a sus hijos, que se la juegue y nos elija una vez. 
 Gracias por leer, te mando un abrazote muy muy fuerte.
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