Quiero contarte tres cosas.
La primera es que te amo con todo mi ser, y aunque vos ya lo sabes, me encanta poder decírtelo, que seas la primer persona que lo recibe y que salga desde el alma sin poder frenarlo.
La segunda es que cuando conozco a alguien, y me pregunta sobre mí vida siempre soy muy concreta con las cosas que cuento. Les hablo de vos y después empiezo a explayarne con el laburo, la familia y las cosas que me gustan. Es como una táctica sin racionamiento, simplemente el corazón habla de las cosas que lo mueven, y nunca me sorprende que aparezcas en primer lugar.
Hay veces que cuesta mucho pensar en situaciones que se repiten, y la reacción previa a que llegues, es como si se hubiera borrado, seguramente eclipsado por la ternura con la que actúas. Es que a veces no me doy cuenta, pero encuentro muchos gestos, formas de hablar y palabras tuyas que uso sin pensar, como un reflejo tuyo, que te hace estar siempre presente incluso cuando no estás físicamente. (Amo el momento en que me doy cuenta que es un gesto tuyo porque te imagino haciéndolo, la forma en la que pondrías los ojos o el tono de voz que usarías 😍)
La tercer cosita es que realmente agradezco tu existencia, nuestro encuentro que marcó un antes y un después por completo en mi historia, y la magia con la que te desenvolves por el mundo, dejando una estela de luz por dónde vas, por las cosas que tocas y la dulzura con la que hablas y ves las cosas. Amo verte brillando, irradiando dulzura, acariciando a Fiona, a Shivi, Milo o a Eva. Agradezco poder observarte siendo vos mismo, sin caretearla, sin tener que impresionar a nadie. Me acuerdo que al principio era todo muy idealizado, imagínate!!! Salir con el flaco que me gustó toda la secundaría!!!!! Flashaba que ibas a ser un personaje, pura careta que quería un rato y nada más, si seguro tenías una bocha de flacas atrás. Pero no, llegaste y me contaste lo que habías comido, preguntaste si tenía pileta o Pelopincho, frenaste el auto y hablamos como si nos conociéramos de toda la vida (que siempre así lo siente el corazón). Siempre fuiste vos mismo y eso me permitió hacer lo mismo, ir corriendo las corazas y poder mostrarte la versión que había, obvio queriendo que te guste, pero sin caretearte nada. Éramos nosotros, sin saberlo y sin imaginarlo, empezando a reencontrarnos, de a poquito escribiendo la nueva historia y cerrando de una todas las relaciones anteriores que tenían las hilachas molestando. Ésa noche llegué a casa y pensé en vos. Sólo quería saber que habías llegado bien a tu casa. Sólo quería agradecerte porque nunca me sentí tan viva. Sólo quería abrazarte un rato más y decirte que estar con vos es como una ola de vida que invade el corazón e inunda todo mi ser. Sólo quería empezar a hacer las cosas bien, y aunque no sabía bien cómo, quería que sea a tu lado. Ésa noche sentí que te amaba, y pasaron muchas más hasta dártelo a conocer, hasta decirte que sos el único lugar donde quiero, amo y agradezco poder estar. Que sos increíble y que no puedo dejar de admirarte y verte como lo que sos, pura magia.
No te amo por lo que generas en mí, ni por las cosas que decís, ni por la pila que le pones para caerle bien a mi familia. Te amo porque sos vos, porque te compartis transparente y dulce. Te amo por tu historia, por tus altos y bajos, y las cosas que logras y conseguís. Sos increíble y altas ganas de contárselo a todo el mundo, creo que por eso cuando alguien me pregunta sobre mí, lo primero que hago es hablarles de vos (¡¡¡sí mira el paisaje que sos!!!)
No hay comentarios:
Publicar un comentario